lunes, 30 de noviembre de 2015

LOS SALVOS LLEVAN, DESPUÉS DE LA MUERTE, UNA VIDA ACTIVA.

1 Tesalonicenses 5:10 da a entender que la vida del espíritu humano no se interrumpe con la muerte. Por otra parte, el hecho de ser espíritu no implica inactividad, ya que Dios es al mismo tiempo, Espíritu purisímo ( Juan 4:24) y  Espíritu activisímo ( Hechos 17:28). Es cierto que el Nuevo Testamento habla de la muerte de los justos como de un sueño. Tanto es así, que de las 18 veces que ocurre en el N. Testamento el verbo dormir, 14 se refiere a la muerte ; pero este sueño  no se refiere al alma , sino al cuerpo, Daniel 12:2 habla  de  * los que duermen  en el polvo de la tierra   *, frase que sólo al cuerpo de los difuntos puede aplicarse. Lo mismo debe decirse de Mateo 27:52, aun cuando el verbo concierta con * santos * no con * cuerpos *, pero estos son los que  yacen y son levantados. La similitud de Hechos 7:59 con Juan 19:30 nos da también a entender que el espíritu de los cuerpos, cuyo cuerpo * duerme *, está consciente y activo.

Los pasajes del A. Testamento que podrían dar a entender un estado inconsciente de las almas de los difuntos ( por ej., Salmo 6:5; 30:9; 115:17; 146:4; Ecl., 9:10; Is., 38:18,19), sólo expresan el desconocimiento, por parte de los difuntos, de lo que sucede en este mundo. De esto si podemos deducir que los difuntos- aun nuestros familiares más próximos no saben lo que hacemos, amenos que Dios tenga a bien re velarles algo; negar esta posibilidad, sería ir demasiado lejos.

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