jueves, 3 de diciembre de 2015

Grande es el misterio de la piedad : ! Dios, hecho un embrión ¡


En Juan 1:14: El Hijo de Dios asumió nuestra naturaleza desde su punto más débil, excepto el pecado. ! Pensar que el Infinito, al que el Universo entero no puede contener, estuviese todo entero     ( Col., 2:9) en un embrión¡ ! Una célula tan pequeñísima que sólo el microscopio puede detectarla, y en ella el Verbo de Dios, Dios como el Padre ¡

Una cosa es cierta: Con la Encarnación del Verbo había llegado " la plenitud de los tiempos " ( ver Marcos 1:15; Gal., 4:4), y la Primera Venida de Jesucristo marcaría el clímax de las edades. Como Él mismo dijo: Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mi mismo. " Y decía esto dando a entender de que muerte iba a morir " ( Juan 12:32).

Pero al hacerse como uno de nosotros; el compromiso de Dios, quien por la creación del hombre ya había entrado en la historia de la humanidad. El Infinito se encierra, de algún modo, en los límites del espacio, del tiempo, de la raza, del sexo. Incluso se convierte en blanco vulnerable de la maldad humana; el pecado, el único mal absoluto que se opone al carácter santo de Dios , no pudiendo herir a Dios en su naturaleza divina ( ver 1 Timoteo 6:16: " el único que posee, por esencia, la inmortalidad),
lo mataría en su naturaleza humana. En ese " talón " de la naturaleza donde le va  herir la serpiente
( Génesis 3:15)

! Misterio sobre misterio ¡ " ! Gracia sobre gracia ¡ " ( Juan 1:16). ! Nunca podremos ser lo suficientemente agradecidos a nuestro Padre de los cielos por su don inefable ¡ ( 2 Corintios 9:15)


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