domingo, 6 de diciembre de 2015

A propósito del culto a María y sus festividades.

Sin ahondar en los detalles del comienzo a este culto y dejando aparte las sutilezas teológicas, descendamos a la práctica de la vida cotidiana, ya que cualquiera  puede darse cuenta de que la mayoría de los católicos y por que no decirlo, del interés despertado en el lado protestante y evangélico acerca de la " veneración " y " adoración " a María, la cual es más importante que la devoción al Salvador y Señor Jesús.

Con la Biblia en la mano , nos vemos obligados por comisión a decir que la Palabra de Dios, no distingue entre el culto de " adoración " o de  " superior veneración ", sino que prohíbe adorar y arrodillarse ante nada ni nadie que no sea el mismo Dios ( ver Éxodo 20:3-5; Mateo 4:10; Juan 9:38; HECHOS 10:25-26; 14:11-15; Ap., 22:8-9); incluso prohíbe a adorar la imagen misma del verdadero Dios, como puede comprobarse por el relato de Éxodo 32:4-8, donde Israel dice del becerro de oro : " éstos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto " ( v. 4). Y Aarón remacha : " Mañana será fiesta para Jehová " ( v.5 )

Aunque la Iglesia de Roma insiste que la veneración y adoración en nada deroga a la única Mediación del Señor Jesús, esta aseveración es " plenamente oscura " por las continuas exhortaciones a refugiarse en las entrañas de María para escapar de la ira del Señor. Es de notar que los elementos mezclados " humanístico y sentimentalismo extravagante " laten en los corazones de la mayor parte de los católicos devotos a María, !" MADRE CELESTIAL¡" respetada y venerada junto con la " MADRE IGLESIA ". La vía afectiva viene así a ser la base aceptable para inculcar el crecimiento de tal culto ( veneración y adoración )

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